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martes, 22 de abril de 2008

Carta abierta (EDITADO -> relato -> FICCIÓN)

Nunca le he contado esto a nadie. Supongo que no quería asustaros, o quizá temía vuestra reacción. O acabar en un sanatorio. Quién sabe. No importa, siento que ha llegado el momento de sincerarme. Hoy, que todo tiene una luz especial.

Cuando era pequeño pasaba horas y horas frente al televisor. Un programa tras otro, no importaba cuál. Pasaba casi todo el día solo, y cuando llegaban mis padres a casa lo único capaz de gritar más que ellos era el televisor. Simplemente subía el volumen y dejaba que la cascada de imágenes sepultase mis pensamientos. Al cabo de un rato uno de los dos me besaba en la mejilla y me llevaba a dormir. Pero yo no me dormía. Me quedaba en la cama, mirando las sombras de las persianas en el techo. Disfrutando de las horas de silencio. Imaginando que esa paz duraba para siempre. Hasta que empezaba a soñar.

Me despertaba con el corazón desbocado, y la habitación teñida de rojo y ámbar. Sin rastro de mis padres. Sin comprender muy bien dónde iban cada mañana. Sin saber a ciencia cierta si volverían o no. Entonces el silencio se volvía insoportable, y volvía a encender el televisor. Uno y otro día. Llenándome la cabeza con miles de voces y colores. Día tras día. Hasta que apareció él.

Era un niño de mi edad, con una imaginación y una vitalidad desbocadas. Enseguida me fascinó. Salíamos a la calle a jugar al fútbol, a las chapas, a los vaqueros, a todo lo que se nos ocurriese. El barrio podía ser tan pronto un desierto con sus plantas rodadoras como un planeta con emanaciones tóxicas. Porteros, tenderos, los otros niños. Siempre teníamos un papel para ellos. También ver la televisión con él era otro mundo. Siempre con algún comentario en la recámara, siempre enseñándome a ver lo mismo desde otro punto de vista. Me hacía reír. Mucho. Aunque eso preocupaba a mis padres.

Notaba cómo me miraban preocupados desde la puerta del salón. Muy juntos. Hablándose en voz baja. Sin gritarse. Hablando de mí. Se acercaban y me revolvían el pelo. Hablaban conmigo. Me abrazaban antes de meterme en la cama. Lloraban, pero yo no sabía por qué. Decían que no era por mí, sino por ellos. Que se habían dado cuenta de muchas cosas. Que se habían portado mal.

Un día me llevaron a ver a un doctor. Me pidieron que dibujara, que interpretase unas manchas, me hicieron muchas preguntas y hablaron de unas cosas que no entendí. Cuando volvimos a casa mis padres me dijeron que me había inventado a mi amigo. Que no existía. Como los dibujos de la tele. Yo no los entendí.

Me daba cuenta de que no les gustaba verme con mi amigo. Así que aprendimos a disimular. Sólo nos veíamos fuera de casa. Les contaba que había quedado a jugar con los chicos del colegio y me iba a verle. Ellos estaban encantados. De vez en cuando lo colaba en casa sin que se diesen cuenta. Cuando estábamos todos juntos él se asomaba por las puertas y me ponía caras para hacerme reír. Yo tenía que hacer muchos esfuerzos para aguantarme la risa. Mis padres nunca se daban cuenta. Parecían aliviados. Tanto, que en poco tiempo volvieron a gritarse cada noche.

Fueron pasando los años. Con el tiempo me fue importando menos que se gritasen. Ya casi no hablaba con ellos. Muchas veces me quedaba dando largos paseos para no tener que subir a casa. Él me acompañaba. Me contaba historias fantásticas. Trazábamos planes maravillosos. Soñábamos con largos viajes, con chicas preciosas, con noches interminables. Soñábamos con la libertad. Entonces podía subir a casa e ignorarlos. Ellos no podían tocarme. La felicidad estaba dentro de mí. Sólo tenía que aprender a hacerla realidad.

Pero él cambió. No se por qué. Cambió. Se volvió burlón. Insolente. Desafiante. Se colaba en casa sin que yo lo hubiese llamado. Me provocaba delante de ellos para que yo le contestase. Escondía mis cosas, o me las cambiaba de lugar. Se reía de mí. De mis ambiciones. De mis sueños. De mis lamentos. Hasta que intentó matarme. Una noche dejó una cuchilla de afeitar en el baño y la puso en mi mano. “Córtate las muñecas. Hazlo ya. Acaba con los gritos. Acaba con el silencio. Acaba con todo. Mata al mundo entero.”

No pude. Me quedé tirado en el suelo del baño, temblando y llorando de angustia. Él me miró con desprecio y me dijo: “He venido a comerme tu corazón. Me alimento de tus sueños. Vivo dentro de ti, y una vez haya acabado contigo, no quedará nada”.

Me desperté a la mañana siguiente en mi habitación. Mi habitación teñida de rojo y ámbar. En calma total. Sin rastro de él. Relajado. Aliviado. Liberado.

Disculpadme por el ladrillo. Pronto os dejaré. Siento que llega el momento de contaros toda la verdad. De terminar con ésta carta. Aunque duela. Aunque muerda. Aunque ya nada vuelva a ser lo mismo. Nunca volví a saber de él. Ni de ellos. Esa mañana no estaban. Ni llegaron esa noche. Tampoco la siguiente. Ni ninguna otra más. Nunca volveré a saber nada más de ellos. Desde aquel día todo tiene una luz especial. Desde aquel día lo comprendo todo.

He venido a comerme vuestros corazones. Me alimento de vuestros sueños. Vivo dentro de vosotros, y una vez haya acabado con cada uno de vosotros, no quedará nada. He venido a matar al mundo entero.

jueves, 17 de abril de 2008

El Jefe de todo Esto

Juro que este será el último comentario vertido por mi parte al respecto del término "indie" y su manida controversia.

Leyendo por el foro de una página de prensa musical que generalmente apuesta por la música más al margen de la tónica dominante de la industria discográfica, por propuestas arriesgadas, creativas, diferentes y que suelo visitar eventualmente encuentro un post titulado: VIRGINIA LO MAS INDIE QUE HA PASADO POR OT .

Varios de los comentarios al respecto del post versan de las cualidades de la cantante, suscribiendo sus cualidades vocales, físicas, y sexuales.Tambien lo argumenta con que a versionado a Radiohead, iconos históricos de la música independiente. Esto es lo que realmente menos me interesa.

Operación Triunfo es un formato televisivo destinado al público masivo con un target de espectadores muy amplio, cuanto más mejor. Esto se equipara a la ideología económica de una televisión privada. Su estatus de empresa le obliga a la búsqueda del máximo beneficio. Creo que todos estamos de acuerdo en que en televisión se emiten los contenidos que son respaldados por las empresas económicas que subvencionan el canal. Doy por válido que el termino "indie" deriva de independencia ó independiente. Extraigo de la Real Academia.

Independiente

1.Adj. Que no tiene dependencia, que no depende de otro.

2.Adj. Autónomo.

3.Adj.. Dicho de una persona: Que sostiene sus derechos u opiniones sin admitir intervención ajena.

4.Adv. m. Con independencia. Independiente de eso.

El mismo autor del Post enlaza una dirección donde se pueden ver vídeo resúmenes de galas, fichas artísticas y elementos de merchandising. La propia academia crea unos estereotipos humanos que delimitan la naturaleza de los participantes en el concurso. Son, para decirlo de otro modo, la voz de su amo. Interaccionan con el público pero la plataforma es el concurso. El concurso domina sus vidas. Pongo en duda entonces su independencia creativa.

Ahora bien, si Rosa de España se lanzara a la creación de su nuevo Long Play, controlara el proceso de producción, fuera soberana de todo lo que suene dentro del CD, es decir si Rosa de España hiciera lo que le saliese del ojete en ese momento a pesar de sugerencias de productores musicales, asesores de imagen y demás y encima de eso coíncide con los gustos musicales de los directivos de las radiofórmulas ¿Seria "indie"?. Para mi, si. Lo que en cualquier sentido es una gilipollez inservible porque en ningún caso va a garantizar calidad dentro de unos parámetros colectivos, que es la pretensión que persigue la realidad mediática "indie". Esa y el concepto de exclusión cultural.

Alguien dentro del Post comentaba que la verdaderamente "indie" era una muchacha que espontáneamente destrozó una canción de Shakira. Yo estaría de acuerdo si la persona en cuestión desafinara deliberadamente, lo que sinceramente no creo.

Juro que huiré como de la pólvora de todo aquel que presuma de galones de "indie", que se autodenomine "indie", o que me garantice que el solo escucha música "indie".

jueves, 3 de abril de 2008

¿Cuál es la mejor religión de este y el otro mundo?

En su búsqueda por encontrar el sentido de la vida, el ser humano tiene a su disposición una interesante oferta de religiones, filosofías y cosmovisiones en general pero que, hasta el momento, por mero remilgo y mojigatería, se elegían normalmente en función del lugar de nacimiento o la tradición familiar. Vamos, que te tocaba una porque sí y tenías que arrastrar con ella durante toda tu existencia, un periodo de tiempo un tanto largo como para dejar la decisión al azar, ¿no? Pues ya va siendo hora de liberalizar el mercado de religiones. Hoy vamos a elegir nuestra religión en base a criterios racionales.

A mi parecer habría que tener en cuenta dos puntos de vista principales, a saber:

1. Habría que informarse sobre qué nos ofrecen para la otra vida. Planear cómo pasaremos la eternidad no es una decisión que deba tomarse a la ligera, debemos tener en cuenta qué actividades se nos ofrecen, cuáles son las costumbres de los lugareños y si hay algún código de vestimenta que atender, para después no llevarnos sorpresas desagradables.

2. Habría que conocer qué tipo de vida hay que llevar en éste mundo para acceder al otro, por si al final todo esto de las religiones resultase ser una estafa king size, dificultando sobremanera cualquier reclamación que quisiésemos cursar.

Total, que si quieren que vayamos a su cielo, que se lo curren un poco. Vamos a ver qué se nos ofrece por ahí:

CRISTIANISMO:

A FAVOR:

La eternidad contemplando a Dios. En principio tienen un estricto código moral, pero por obra y gracia de la confesión siempre puede uno confesarse y empezar de cero. Si elegimos una modalidad no ortodoxa podemos avanza en la jerarquía interna sin privarnos de practicar el sexo. Si elegimos la modalidad ortodoxa podemos gozar de gran influencia política en varios países. Compartir religión con Jesús, un tío guay, el primer hippie de la historia, dicen. Reparten vino gratis en misa.

EN CONTRA:

Lo de la eternidad contemplando el rostro de Dios parece un plan un tanto soso, así, en frío. Que no digo yo que el tipo no sea como una mezcla entre Ciudadano Kane y Showgirls, pero la eternidad se antoja un periodo de tiempo excesivo a priori. Por otro lado, si de verdad quieres llegar alto en la jerarquía cristiana, primero tienes que apañártelas para hacer tres milagros, y después sufrir una muerte violenta y agónica. Monogamia.

ISLAM:

A FAVOR:

Te dejan tener un harem. Te dejan tener un harem. Meses y meses sin tener que preocuparse por afeitarse. La posibilidad de tener 99 vírgenes en el otro mundo. Te dejan tener un harem.

EN CONTRA:

Tener que ir todos los años a la Meca con las cuatro mujeres, los cinco niños, los ocho suegros, el perro, el gato, el hurón y los 500 kilos de equipaje. Lo de las 99 vírgenes tiene truco, antes tienes que haber muerto luchando en la Guerra Santa. ¿Y si eres mujer, qué?

Tener que rezar cinco veces cada día, cinco nada menos, y siempre en una dirección determinada. El ramadán.

BUDISMO, ZEN:

A FAVOR:

Puedes quedarte rascándote las pelotas durante toda la vida, lo llaman “vida contemplativa” y es la vida de los sabios, algo en lo que hay que darles toda la razón. La posibilidad de vivir una y otra vez gracias a la reencarnación, hasta que tu alma alcanza la pureza y pasa a un nivel superior de consciencia. El karma. Si tienes suerte: ha sido el karma. Si no la tienes: ha sido el karma. Si metes la pata hasta el fondo: ha sido el karma. ¡Sin responsabilidades! Gran ahorro en productos de cosmética capilar.

EN CONTRA:

No nos dejan demasiado claro qué es eso de alcanzar un nivel superior de consciencia, no se mojan nada, puede resultar tan aburrido como el cielo cristiano. Lo de la reencarnación parece un chollo pero no lo es: para empezar uno no se acuerda de vidas anteriores, por lo que no puede disfrutar del proceso y, por otro lado, ¿y si te toca reencarnarte en sardina? No parece una vida apasionante. Tener que pintarte un estúpido punto rojo en mitad de la frente, por mucho que pueda servir para desconcertar a los francotiradores.

SATANISMO:

A FAVOR:

Las orgías. Puedes emborracharte y drogarte tanto como quieras. Todo combina con el negro. Durante el Apocalipsis, la Tierra será tuya por mil años, año arriba año abajo. Te haces coleguilla de Satán.

EN CONTRA:

La han tomado con las vírgenes, nadie sabe muy bien por qué, y no pasa un día sin que intenten sacrificar una. Si eres vegetariano o de una protectora de animales esta no te va a gustar, créeme. Por otro lado el infierno no parece un lugar demasiado agradable para pasar la eternidad.

SECTAS:

A FAVOR:

Cualquiera puede montar una. Fines de semana en casas rurales con dinámicas de grupo. Tienen fama de tener un servicio de catering bastante decente. Líderes carismáticos (además, si eres el líder puedes beneficiarte a quien te apetezca). La vida eterna en un mundo de utopía.

EN CONTRA:

La posibilidad de tener que suicidarte en algún momento. Que el OVNI tenga un accidente de camino a la Tierra y no pueda llegar el día señalado (suele ser lo habitual, los extraterrestres tienen un sistema de atención en carretera –sideral- deficiente). En muchas de ellas hay que vestirse como un idiota.

Total, ustedes deciden, pero vistas algunas de las opciones más populares que se nos ofrecen, yo apostaría sin dudarlo por crearme mi propia secta o, si acaso, crear mi propia escisión de alguna de las creencias mayoritarias, que es otra opción. Ya me contarán qué han elegido. Hasta entonces, vayan con dios.

martes, 18 de marzo de 2008

XP (A Toy Story)

En La Callecita estamos que nos salimos. Sí, por nuestro vertiginoso ritmo de actualización también, pero en este caso me refiero a que, no contentos con aporrear teclados y publicar sus resultados alegremente, también nos atrevemos con el séptimo arte. Nuestra diletancia no conoce límites, es lo que tiene ir por el mundo sin vergüenza.

La propuesta consistía en entregar un "corto sin palabras" bajo la amenaza de supender una asignatura de muchos créditos y conducir la carrera a un punto muerto. Como la dotación del concurso, en general, nos convenció a todos, no nos quedaron más huevos que presentar algo. Yo presenté ésto:

Cahiers du Cinéma, a ver cómo os las arregláis ahora para ignorarnos.

martes, 11 de marzo de 2008

Un cadaver exquisito

Resulta conmovedor comprobar como comienza el navajeo por Génova después del AUMENTO DE VOTOS-NODERROTA de ayer del Partido Popular. También me empieza a dar pena el barbas, siempre me ha enternecido su porte dieciochesco. No se porque pero siempre me dió la sensación que todas las injurias que salían de su ceceante paladar en realidad no provenían de lo más oscuro de su conciencia, sino de la de Fedeguico y Pi Yei. Siempre pensé que Mariano sería un brillante registrador de la propiedad-amo de casa. Incluso estaría dispuesto a fumarme un puro y echarme un whiskey con él en algún momento de mi vida. No se que coño se le tuvo que pasar por la cabeza al ver tan vacío el balcón portátil de la sede la noche de marras. Deberían de dejarse de arquitectura efímera y hacer un jodido balcon en condiciones que dinero no les faltará. Además con la fachadas tan bonitas que hay por el Barrio de Salamanca, parece que desmejora el púlpito. Probablemente pensaría en como el circo mediático de la derecha le ha hecho la cama. Y es que aquella veneración irracional del líder olía desde el principio un poco a Mierda y si no vean y comparen.

El Mundo

"¿Es [Rajoy] el líder que necesita el PP para derrotar a Zapatero en 2012? Él mismo alimentó anoche las dudas al eludir confirmar que va a continuar al frente del partido y sugerir más bien lo contrario. El escaso entusiasmo que mostró al dirigirse a sus seguidores -honrado y cabal como siempre- alienta las especulaciones". El resultado es injusto pero el PP debe renovarse.

Valentí Puig en Abc

"Algo tiene que inventar el PP, salvo si quiere irse desintegrando en las bancadas de la oposición. Sería un atajo improcedente intentar lo mismo que el PSOE: buscar su propio Zapatero y recomenzar como si no hubiese ocurrido nada". "Otros pocos estarán pensando si dejar de dar la batalla en el centro no fue un error estratégico de un PP que a veces daba más la impresión -justa o desproporcionada- de un conglomerado de pasiones e intereses personales que una organización política para el siglo XXI".

La Razón

"El PP de Rajoy está obligado a un riguroso examen, pero sin caer en catastrofismos ni actitudes disolventes. El legado que los dirigentes populares deben administrar es importantísimo; por responsabilidad y respeto a sus votantes, deberán someterse a un proceso de renovación que les permita afrontar la Legislatura con eficacia y garantía de éxito".

Libertad Digital

"Un triunfo parcial para Mariano Rajoy que apenas dulcifica su nueva derrota ante un PSOE, que tras estas elecciones se consolida como una de las máquinas políticas más eficaces de Occidente. Razones para reflexionar".

miércoles, 27 de febrero de 2008

Relato amarianado

Tras muchos años de relación se casaron porque les costaba imaginar la vida de otra manera, con despertares en los que el otro no estuviera, ellos que nunca habían estado muy predispuestos a firmar contratos, pero sobre todo porque esperaban un hijo y creían que así estaría más protegido y sí, también un poco por el qué dirán, todavía, la presión de la familia. Cuando nació Carlos habían decidido que ella dejaría su trabajo, al menos hasta que el niño tuviera edad para dejarle en una guardería, consideraban necesaria la presencia de los padres, o la madre, en los primeros meses, la lactancia materna mientras se pudiera. Él ganaba suficiente para vivir los tres y en cambio ella no había acabado de encontrarse a gusto nunca en ese gris trabajo de contabilidad, tan mecánico, tan desazonador.

Ahora ella se levanta tarde -todo lo que le permite el niño después de las molestas noches de duermevela en las que siempre se levanta ella, él dice que está cansado y se pone a roncar con una rapidez obscena-, cuando él lleva ya algunas horas en la oficina. Cuidar a un bebé es una tarea absorbente y fatigosa, pero al cabo de un par de semanas se empieza a acostumbrar, a entender y casi anticipar las necesidades de Carlitos, fíjate, se dice, tan pequeñito y frágil y dependiente y es ya una persona, mi hijo, salió de mí, qué cosa tan rara y hermosa y rara, y tiene nombre, Carlos, Carlitos, itos... Tiene mucho tiempo para reflexionar y también recupera la costumbre de leer, todos esos libros pendientes acumulados, y escuchar música, discos que ni recordaba que tenía y le emociona descubrir de nuevo cómo le conmueven y discos nuevos a un ritmo cercano al de su época de estudiante. Algunas mañanas sale a pasear con el cochecito por el parque, donde se encuentra con otras mujeres paseando niños, algo simples, de conversación superficial pero siempre alegre, es difícil no acabar sintiendo simpatía por ellas, tampoco ve a mucha más gente ahora, ya no salen los dos con los amigos. La comida y la cocina han vuelto a ser un placer al que dedicar horas, sin las prisas del mediodía entre el turno de mañana y el de tarde, y prepara con mimo la cena para los dos, innovando con recetas que ve en la tele, antes de los informativos, hacía mucho que no estaba tan al tanto de las últimas noticias y se ha vuelto una experta en política estadounidense. Incluso lleva días dándole vueltas a un relato, con lo que le gustaba a ella escribir hacía unos años, sólo un bosquejo y sin embargo vuelve a la misma idea un día tras otro, cada vez con una forma más clara; no es más que una fantasía que va tomando forma entre pañales, tetas, llantos, baños, compras y siempre esa tensión, esa preocupación; pero siente que un día puede agarrar la pluma como en aquellos tiempos y atacar una página en blanco. Se acuesta pronto, cansada y con un oído alerta, seguro que el niño no tardará en ponerse a llorar, y sin embargo satisfecha de dedicar los días por fin a cosas útiles, que le llenan, y sobre todo ese amor desmedido hacia el fruto de su vientre, la felicidad que va a desbordarla al verle sonreír.

Él, después de mal dormir durante la noche con los llantos del niño, los paseos de ella calmándole, una teta, otro pañal -y encima cuando por fin coge el sueño ella le da codazos porque dice que ronca-, se despierta a las siete, como siempre, para ir a trabajar. Tiene un trabajo que le gusta, con cierto equilibrio entre la técnica y la creatividad, y un jefe tan estúpido como tantos otros al que hasta ahora había mantenido a raya: era joven y podía permitirse comportarse como creyera conveniente aunque le costara el puesto, ya encontraría otro, alguna empresa que verdaderamente apreciara sus cualidades. No obstante, desde que regresó de su permiso de paternidad tiene otras dos personas a su cargo, que dependen de lo que él gane cada mes -algo tienen guardado, pero hay que pagar la hipoteca todos los meses, y los gastos del niño son mayores de lo que habían pensado y eso que aún ni va a al colegio, espérate unos añitos, a ver si le suben el sueldo porque así no hay manera de ahorrar, a saber qué pasa con las vacaciones este año, ya verás, otra vez con sus suegros-, se dio cuenta de esto cuando al terminar su jornada cogió la chaqueta como había hecho hasta entonces, había cumplido su horario, qué importaba que los demás siguieran en sus cubículos, y su jefe le miró con reproche meneando la cabeza, también como siempre, con efecto por primera vez. Cada día se queda un poco más, permanece en su sitio navegando por Internet hasta que empiezan a marcharse sus compañeros, dentro de poco será el último, espera que el jefe se dé cuenta y lo valore en el próximo ascenso, ya que parece incapaz de distinguir el trabajo bien hecho y no digamos el tenerlo a tiempo. Por no mencionar las horas extra. Llega a casa cansado, con ganas de ver a su mujer y a su hijo, pero con poco cuerpo para fiestas, cena y poco después se mete en la cama, donde se suele quedar dormido mientras intenta pasar del segundo capítulo de la última novela de Pérez-Reverte.

Pasan poco tiempo juntos, poco más de tres horas al día y los fines de semana, y cada vez disfrutan menos de la compañía mutua, gastan el tiempo haciéndose reproches, aun las cuestiones más insignificantes, todo parece convertirse en una batalla. No recuerdan cuándo fue la última vez que salieron al cine, a cenar, a tomarse unas copas mejor ni pensarlo, sus amigos sólo pasan de cuando en cuando a ver cómo le va a la parejita y hacerle monerías al pequeñajo y se van con los precipitados planes noctámbulos de toda la vida. Ella deja de esforzarse en preparar la cena, cualquier cosa vale, él se lo come igual, no quiere protestar también por eso, hasta que un viernes se va a tomar unas cañas a la salida del trabajo con sus compañeros y vuelve a casa a las tantas, algo bebido, y se encuentra la cena fría, servida sobre un plato, sin una nota siquiera, como una admonición; hace unos meses eso no habría pasado, piensa, ella me habría esperado despierta, eso lo entiendo que no lo haga, pero una nota, habría dejado una nota con una frase cariñosa y un guiño. ¿Cuándo fue la última vez que la vi reír?

Una noche ella le dice que no reconoce en él al hombre del que se enamoró, que se ha vuelto un cascarrabias, un tipo gris sin ninguna alegría, ya no le hace reír, y además se está quedando calvo: quiere el divorcio. Él lo entiende, también echa de menos a aquel joven lleno de energías y proyectos y confianza, bromista, despectivo con los que vivían para trabajar, y ya no tiene fuerzas para luchar, así que se va de casa, no puede soportar seguir cerca de su mujer mientras ella se le aleja.

El acuerdo le quita más, mucho más de la mitad de su sueldo y le impone un régimen de visitas que haría llorar a un preso, tan fuera lo quiere ella de su vida y tan poco quiere él pelear. Con lo poco que gana y la poca dignidad que le queda busca un lugar donde dormir y alguien que le devuelva las ganas de vivir.

jueves, 15 de noviembre de 2007

...y sin haberme fumado nada.

No sé qué como mientras duermo que me deja un regusto pésimo. Menos mal que entre los placeres de la cama se encuentra, también, el del picoteo furtivo. De madrugada, con toda la vigilancia inconsciente, no es difícil deslizarse en la oscuridad y dar buena cuenta de algún suculento manjar que todos rechazaron rematar, ya fuese por conservar la línea o por mantener la compostura.

Una verdadera lástima que aquella noche la nevera estuviese en cuadro. Las perspectivas eran poco sugerentes, a no ser que me poseyera el espíritu del Bulli y consiguiese mezclar, de forma relativamente indolora al paladar, algo de mostaza de la última Nochevieja (ahora la llamamos "Napalm"), dos sobres de ketchup y una lata de anchoas. Tuve que conformarme con poner fin a un mísero cartón de leche. P´al coleto, maldito. Ya me estaba deshaciendo del cadáver cuando una voz tronó:

-¡Exijo se me aplique el Tercer Convenio de Ginebra, la mediación de una Potencia protectora y solicito una revisión de mi estado a la luz de la Declaración Universal de los Derechos Humanos!

Acerté a responder:

-¡Frschtz! –con la nariz. De nuevo:

-¡Exijo se me aplique el Tercer Convenio de Ginebra, la mediación de una…!

Cerré de un portazo el armario de la basura. Me restregué los ojos para quitarme el aturdimiento y me abalancé sobre envase que tenía más a mano. Lo leí, aparté la mirada un momento y volví a leerlo. Ponía exactamente lo mismo. Mierda, estoy despierto. Abrí con cautela y eché un vistazo:

-¡Groar! ¡Groar! ¡Groar! –cerré rápidamente.

Pues sí, ahora no cabe duda... Efectivamente: la basura ha cobrado consciencia de sí misma y exige que se le aplique el derecho internacional… Definitivamente, tengo una vida rara. ¡Bienvenida paranoia!

-¡En esta casa no se negocia con basura!

-¡Groar!¡Groar!¡Groar!

Ni caso. La basura comenzó a embestir una y otra vez las puertas del armario. ¿Cómo me meto en estas situaciones?

-¡Vale, vale! ¡Voy a abrir! ¡Sepárate de la puerta medio palmo! Y… y… ¡Y mantén las pieles de plátano a la vista!

-Grrrrrrrr…

Abrí lentamente la portezuela:

-¡Exijo se me aplique el Convenio Tercero de Ginebra y la mediación de…!

-Que sí, que sí, que ya te he escuchado y, francamente, no he entendido ni papa, pero...

-¡Exijo que se me...!

-¡¿Pero te quieres callar...?! A ver si te lo explico: eres la jodida basura. Debo ser yo que estoy como unas maracas, así que no pienso hacer nada por ti. Simplemente, mañana, antes de ir a mi psiquiatra para que me drogue durante un mes, te sacaré de casa y te reunirás con el resto de tus congéneres.

-¡Jamás! ¡No claudicaré! ¡Como nosotras decimos: "La mierda siempre flota"!

-¡¿Pero qué…?! ¡A ver, eres basura, aunque quisiese no te puedo aplicar los derechos HUMANOS!

-Pero yo… -me miró implorante desde abajo, con sus dos enormes ojos de envase de yogur a punto de romper en llanto... yo tengo sentimientos.

-¡¿Qué...?! ¡¡No!! ¡¡No tienes!! ¡No puedes! ¡Eres la basura!

-Pues no decías lo mismo cuando leías a Asimov…

Coño. Ahí me ha pillado.

-Bueno, está bien. Qué es lo que pides.

-Tan sólo un par de legítimas peticiones, mi estimado interlocutor, no sin antes felicitarle por tan acertada decisión. Dignifiquémonos usted y yo tomando en consideración, en primer lugar, todas las enmiendas y protocolos adicionales que se han ido sumado durante las sucesivas revisiones de un texto que, como usted sabrá provienen del intento de normalizar el Derecho Internacional Humanitario ya desde 1864, y en especial el relativo al trato de los prisioneros de guerra aprobado en 1929…

Y por eso, chicas, no he bajado la basura.

martes, 7 de agosto de 2007

El caballero y la buena mesa

Se sentó a la mesa vacía dirigiendo una fugaz mirada de hastío por todo el restaurante. Desde que había vuelto odiaba las esperas, no toleraba bien la inminencia de las situaciones, así que decidió que iría eligiendo el vino y que, probablemente, tomaría un par de copas antes de que llegase el resto, en parte para que la botella semivacía actuase como reproche y en parte para tranquilizarse. En cuanto hizo un ademán para dirigirse al camarero un par de manos taparon sus ojos y exhaló un pequeño golpe de aire que pretendía convertirse en una llamada.

- ¿Quién soy? – exclamó una voz femenina con exultante alegría.

Se dio la vuelta sintiéndose un tanto avasallado, sabiendo de sobra quién era, y comprobó que habían llegado todos juntos. Por un momento se vio enfrentado a sus viejos amigos y no supo cómo romper la distancia que los separaba, hasta que la impulsiva Sandy decidió romper el hielo por las bravas y lo abrazó sin darle tiempo siquiera a levantarse de la silla. Recomponiendo su traje del abrazo de osa de Sandy fue saludando a sus viejos amigos y los invitó a sentarse. Antes de tomar mesa decidió que dirigiría la conversación hacia sus vidas como gesto de buena fe, por los viejos tiempos. Sus propias historias merecían hacerse esperar un rato aún.

La cena se fue desarrollando plácidamente. Sam y Martha habían tenido un hijo después de que Sam encontrase trabajo, finalmente, como mozo de carga en un polígono industrial. Pasaron los entrantes. Sandy pensaba que había encontrado al cuarto o quinto hombre de su vida. Primer plato. Paul se había mudado a un pisito de soltero a la ciudad, con su novio. Segundo plato. Logan había decidido tenía el talento suficiente para ganarse la vida como artista. Postres.

- Bueno, Timothy, cuéntanos. ¿Cómo es Irak? ¿Es tan duro como cuentan?

- Pues la verdad es que sí, en realidad sí –se reclinó en la silla, se tomó algo de tiempo para hacer una pequeña pausa dramática-. No es un entorno para cualquiera, desde luego. Hay que estar hecho de una pasta especial para desenvolverte allí, hay que ser un tipo muy duro. Irak te cambia, te modela a su antojo.

- ¿Pero por qué dices eso? –dijo Sandy con su inestimable optimismo, para ella siempre había marcha atrás.

- En éste pueblo todo es demasiado tranquilo, todo es lento y previsible. Allí dependes de tu estado de alerta, de tu sagacidad, tus compañeros dependen de lo engrasado que estés, no hay lugar para el error, para el despiste, debes estar permanentemente concentrado –tomó su copa de vino y bebió lentamente para comprobar el efecto de sus palabras, confirmando que toda la atención recaía sobre él, y continuó:

- Imaginaos en medio de una manifestación, rodeados por cientos de iraquíes en una pequeña calle de Bagdag. Rodeados de gente cabreada y armada. Muchos de ellos policías tan acojonados que dispararán a cualquiera que haga algo raro con las manos, provocando aún más caos. Todo el mundo gritando y disparando hacia el cielo. De repente escuchas unos gritos que no siguen al resto. Tienes tres segundos para tirarte al suelo, antes de que acabe la oración. Después, una explosión y ahí estás, tirado en el suelo hasta arriba de polvo y con trozos de iraquí por todo el cuerpo. Te levantas como puedes. Compruebas cuántos de tus compañeros siguen vivos y cuántos de ellos te van a servir para algo. La gente se arrastra hacia ti y te suplica que la ayudes. Otros piden que los remates. Y tú, mientras tanto, pensando en quién será el siguiente en explotar, cuando la gente crea que ha pasado el peligro y se acerque para ayudar. Con el fusil en alto… – se dio cuenta de que no podía continuar. Ninguno de sus amigos comía ya.

- Bueno, perdonadme. La verdad es que me alegro de estar de vuelta…

- No te preocupes, has pasado por algo terrible pero ya estás aquí – se apresuró a decir Paul tendiéndole la mano-. Además, seguro que podemos encontrarte a alguien para que se te olviden los malos tragos.

- Mierda, Paul. Ya sabes que no me gusta hablar de sexo en la mesa.